La guerra entre María Patiño y Alba Carrillo parece
recrudecerse por momentos. La última publicación de la periodista en sus redes
apunta directo al corazón de quienes hoy ocupan el que fuese su sillón en la
programación de Ten. Para entender el alma de esta repentina polémica
televisiva hay que retornar al inicio de un conflicto marcado por RTVE y la
libertad de expresión.
Si Ni que fuéramos Shhh se convirtió en un campo de tiro
contra Telecinco, El sótano club parece haber heredado esa misma práctica, pero
esta vez contra Televisión Española. La inesperada descarga de Alba Carrillo
contra MasterChef o la comprometida acusación sobre la financiación del
documental de Benita en la cadena pública solo fue la punta de un iceberg.
"Dicen que estoy marcada, y yo me pregunto que será por
los datos de audiencia que nadie ha superado en las franjas en las que yo he
estado". Bofetón sin manos y sin ninguna piedad contra quienes hoy ocupan
las tardes televisivas. Sin nombrar a nadie, la expresentadora de Telecinco y
Ten no solo saca pecho por los grandes resultados de audiencia que cosechó en
la etapa definitiva de Sálvame -la última emisión firmó un atómico 15,1% de
cuota de pantalla, liderando en solitario la franja- sino también ensalza el
seguimiento que tenía No somos nadie antes de desaparecer del mando y que
superó con creces al paupérrimo 0,7% de media que solo logra retener Alba
Carrillo y su club en plena polémica.
